En este reportaje, la arquitecta e investigadora Chiara Curti saca a la luz un episodio hasta ahora desconocido de Antoni Gaudí: las visitas infantiles a la Sagrada Familia impulsadas a partir de 1914, en plena crisis económica y en un momento en que la continuidad del templo estaba seriamente amenazada.
A través de documentación inédita conservada en el archivo del secretario de Gaudí, Curti muestra cómo el arquitecto decidió apostar no por los grandes mecenas, sino por los niños de instituciones benéficas, buscando formar una nueva generación capaz de comprender y amar una obra pensada para perdurar en el tiempo.
